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Sitio Lejano

Una busqueda errática

7 Octubre 2005

Manifiesto

He estado enfermo por casi dos semanas. Durante este tiempo he llegado a terribles extremos de depresión y angustia. He pasado noches de pesadilla y he temido a la muerte. Por supuesto no faltó la reconciliación con Dios, los propósitos de enmendar el camino y cosas parecidas. No me hago ilusiones con cumplir a cabalidad con todas estas reflexiones. Seamos realistas: cuando se trata de pedir cacao, no hay que medirse en remilgos; si no, recuerden a Galileo, o si pueden a Francisco José de Caldas. Pero hay algo que perduró sobre la fiebre de 39.4º y los incontables exámenes que me mandaron (incluida la prueba de VIH. Para un medico perplejo no es despreciable la salida rápida); aun ahora tengo plena conciencia de la maravillosa vida que me espera para que retorne a vivirla, pero a la que de seguro no le caería mal un poco menos de nostalgia y remordimientos sin vigencia; y tal vez un poco más de dinamismo y alegría.

Tal vez sea hora que deje de tratar de arrancar con zarpazos desesperados las riquezas del mundo freelance y de cuadrar en el último minuto el promedio para graduarme con honores. Tengo mejores cosas que hacer con mi tiempo y mi energía que regalarle trasnochos a unos miserables pesos para beber el fin de semana o ahorrar para el famoso viaje a Medellín que estoy tratando de realizar desde hace un año.

Esta basura se acabó. Como dirían en Macondo: “Me cago en las expectativas y en el grado antes de los 25, en el trabajo del millón y medio, en el carro y el apartamento, en salir a rumbear todos los fines de semana, en conquistar una Barbie y en arrasar con LaCoste y Arturo Calle. Mando al infierno toda forma de presión sobre lo que tengo o no tengo que hacer. Me enorgullezco de trabajar con mi mejor amigo a una tarifa incierta mitad metálico mitad especie, de seguirle dando al proyecto de grado después de terminarlo luego de dos años solo para que quede bien, de ser papá a los 24 y regalarle a mi hija más tiempo del que le dedican a sus familias los padres que les pagan a sus pequeños colegio de millón al mes, de mi guitarra y de mi francés. Agradezco mis oportunidades, mi talento; mis amigos como hermanos, y las mujeres que quise y que vivirán por siempre en mi corazón. Agradezco mi familia y mi estrella pequeña que acosté esta noche después de contarle un cuento y darle el remedio para la tos. Pelearé por seguir viviendo como me enseñó mi padre y me quiso mi madre desde siempre: libre y feliz.”

servido por sitiolejano 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Saudade

Saudade dijo

Le cuento que muy interesante el manifiesto. Ojalá yo hubiera escrito algo así a mis 24 años, habría hecho un compás de espera y tal vez estaría mejor ahora.

24 Octubre 2005 | 05:19 PM

Lobo Guará

Lobo Guará dijo

Tomando las palabras que ya escribí: Quiero que la pelota llegue a un Sitio Lejano (a ver si algún día te dignas a postear, ¡carajo!)

31 Enero 2006 | 12:08 AM

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Para describirme, una mujer me didicó una vez esta canción: La Estaca de los Aterciopelados. Será que tiene razón?

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